La Construcción Consciente

Hay momentos en los cuales las circunstancias agobian y la realidad se vuelve pesada. Parecería que alcanzar la maravillosa vida que se desea es una utopía y como tal, imposible. Se tiende a creer que vivir es someterse a una “realidad” pre existente, impuesta por un “alguien” superior a nosotros. Es así que subyugados e impotentes, solemos sentirnos librados a esa suerte, una exitosa o dolorosa experiencia que nos convierte en fáciles presas del miedo.

¿Qué pasaría si descubriésemos que tenemos el poder para cambiarla?

La realidad se inicia cuando se abre los ojos. Alegoría interesante. El ojo ve y vuelve posible la realidad circundante. Incluso, suele afirmarse que la vida será como se la vea, una proyección de lo que se piensa. Cada día al levantarnos  mantenemos similar rutina sin prestarle mayor atención. El día, entonces, es un cúmulo de actos mecánicos, el resultado de aprehensiones y deseos. La realidad es una dicotomía entre lo que pensamos y hacemos. Y mientras hacemos, los pensamientos se desordenan y se cruzan unos a otros sin control, viajando entre un tiempo y otro. El momento presente se diluye entre eso y la monotonía repetitiva, permitiendo que la vida simplemente suceda hasta convencernos de estar sometidos a los designios de “la realidad”.

Sócrates solía repetir “que somos constructores de nuestro destino”. Si al levantarnos cada día tomásemos total consciencia del momento presente, podríamos aprovechar para planificarlo y enfocarlo hacia aquello que se desea alcanzar. Recordemos que cada cosa que pensamos y creemos, viene enganchada a imágenes y sentimientos que los dotan de inmensa fuerza. Creemos y creamos; y mientras más los repetimos, crecen hasta materializarse. He ahí su poder.

Un constructor consciente es quien aprende a usar este poder para crear y  cambiar su realidad. Cada instante cuenta y cada pensamiento es un ladrillo. El presente da la oportunidad de la siembra y del cambio porque tenemos el control. Buda nos enseña “que somos hijos de nuestros pensamientos”. Un pensamiento controlado permite una construcción consciente de la realidad.

Protágoras, filósofo griego, decía que “el hombre es la medida de todas las cosas”. Todo cuanto ocurre emerge de nosotros, situaciones que hemos creado y convocado gradualmente. Moldear la realidad a imagen y semejanza, es posible tomando muy en cuenta esa vieja sentencia, “Hombre conócete a ti mismo”. Conocer con exactitud quién se es, qué se quiere y a dónde se desea llegar, facilita el camino para el logro del cambio y la construcción de una maravillosa realidad.

En el próximo artículo le cuento cómo hacer para convertirse en un constructor consciente.

¡Hasta la próxima!