Encontrando El Significado

Durante la segunda guerra mundial, un preso judío, logró mantener su cordura y la de sus compañeros en el campo de concentración, a través de lo que definió “encontrar el sentido de la vida”. Para Viktor Frankl, padre de la Logoterapia, el sentido de la vida es esa especie de moción que nos empuja a levantarnos y seguir, aún por encima de cualquier circunstancia y/o vicisitud. Cada ser humano tendrá, entonces, un por qué y una razón de vivir que irá desde la relación que tiene con Dios hasta lo logrado y alcanzado a nivel social.

Vivir, conlleva un abanico de sentido y significado al ser, el ser humano, un ser multidimensional. Cada cosa que pensamos, hacemos o sentimos, guarda un por qué y obedece a una causa. Más allá de los roles sociales o de lo que hacemos, somos creadores conscientes de la realidad, un inmenso espejo que refleja qué pensamos y qué sentimos.

Cuando inicié el camino de búsqueda espiritual, recuerdo que una de las cosas que más captó mi atención fue el saber que, acorde a las antiguas enseñanzas, cada uno de nosotros viene con una misión de vida. Cuando se es joven y soñador, se cree que esa misión no sólo es de grandiosa dimensión sino que también está directamente relacionada con la salvación del planeta. En realidad, la misión que nos toca, es la de conocernos íntima y cabalmente de modo que, la propia existencia, cumpla con el objetivo por el cual vino: dar algo y recibir algo.

Todos venimos a aprender algo y a enseñar algo. Sin distinción.

La Meditación, es una práctica que relaja y oxigena nuestro organismo y, al mismo tiempo, abre el camino al conocimiento de uno mismo. A medida que la convertimos en algo habitual, nos encontramos sumidos en una dimensión de vida diferente, donde lo cotidiano pierde fuerza delante de lo trascendental. Evidenciamos que somos uno frente a lo que nos rodea y, por ende, todo cuanto existe, todo cuanto es, se inicia y termina en uno mismo.

Cierro mis ojos y centro la atención sólo en mi respiración. El resto de las cosas, ya no están ahí. Los abro y están ahí, de nuevo.

Lo trascendental, permite separar lo valioso de lo efímero. Hallar, en el fondo del alma, el por qué de la vida, la razón de existir. Los seres humanos no nos limitamos sólo a lo qué hacemos o logramos. Estamos vivos para construir una experiencia corpórea, nutritiva y activa, que nos da la oportunidad de conocer y expresar lo que venimos a aprender y enseñar. Una vez descubierto, la vida cobra significado para vivirla y disfrutarla con mayor conciencia, centrados en aquello que resulta de suma importancia: la presencia consciente.¿En qué consiste?

¡Hasta la próxima!