Porqué Apoyar a las Artistas de sexo Femenino es tan Importante

Tengo la suerte de conocer a algunas espectaculares artistas que son mujeres. Una de ellas recientemente ganó un Premio Forward, otra está montando una pieza de actuación para romper con la cultura de la violación, y sí, voy a presumir sobre ellas desde aquí hasta el olvido porque ellas son increíbles. Pero la realidad de apoyar el arte creado por mujeres tiene más matices que solamente seguir el talento. Cada vez que compras un libro escrito por una mujer, una pintura, un ticket para un show, una pieza de alguna galería, etc., estás participando en un discurso extremadamente largo sobre el talento artístico de las mujeres, su biología y la búsqueda de la grandeza artística. Y si tú crees en el buen arte, existen varias buenas razones para celebrar todas aquellas excelentes cosas creadas actual e históricamente por mujeres.

¿Deberíamos concentrarnos en al género de los artistas? Esta pregunta suele terminar en un montón de discusiones sobre feminismo y sobre las mujeres en general, pero la respuesta es la misma para artistas, como para ejecutivos, para deportistas, y para políticos: aunque algún día la igualdad creará las condiciones que nos permitan poner al género fuera del marco, todavía es un factor, profunda y estructuralmente incrustado en nuestra sociedad, y uno tiende a dejar a las mujeres atrás. Es por esta razón que es importante mirar el arte desde el lente del género de su creador, particularmente porque ha existido un montón de históricas “tonterías” acerca de si las mujeres son “capaces” de hacer buen arte, o si sus manos son simplemente muy débiles como para sostener brochas y pinceles apropiadamente. (En serio).

En esta ocasión te dejamos con estas razones de porqué deberías considerar gastar tu dinero en arte creado por mujeres hoy en día.

Refuta las nociones de inferioridad artística en la mujer

A través de la historia occidental, las narrativas del talento artístico femenino han sido perseguidas por acusaciones de que simplemente somos, de alguna manera innata, menos talentosas, que nuestros cerebros y cuerpos simplemente no funcionan igual. Aunque el escritor romano, Plinio El Viejo, mencionó la leyenda de la primera representación humana siendo formada por una mujer (una chica llamada Kora, quien trazó una silueta por la pared de una cueva), su dibujo fue secundario a otro logro: su padre Butades, supuestamente había moldeado la silueta en arcilla, siendo la primera escultura nunca antes vista. El propio Aristóteles declaró que la creatividad fue innatamente masculina, y que las mujeres, quienes poseen cuerpos “deformes” o inferiores a los del hombre, simplemente no eran capaces de hacer arte.

Es una visión que se mantuvo por un tiempo sorprendentemente largo, y que nunca se fue muy lejos de sus orígenes en la percepción de Aristóteles sobre las mujeres como seres más débiles o simplemente “diferentes”. Las condenaciones de los talentos artísticos de las mujeres han sido paternalistas como el infierno: En los 1700s, surgieron argumentos de que la anatomía femenina prevenía las técnicas artísticas efectivas a causa de sus delgados dedos y cerebros no sintonizados. Las ideas de la sociedad sobre las capacidades de las mujeres alimentaban a las percepciones sobre el valor del arte femenino, si incluso eran capaces de crearlo.

Combate contra el problema de “No existen Grandes Artistas que sean Mujeres”

Los historiadores de arte sexista, los comentaristas culturales, y un promedio de bobos de todos los días, son conocidos por condenar el talento artístico de las mujeres con una frase desalentadora: “Entonces, ¿por qué existen tan pocas increíbles artistas mujeres en la historia?” La respuesta, que quien sea que tenga la mitad de capacidad cerebral, la diría, es que eso no tiene nada que ver con la incapacidad femenina o la falta de sentimiento artístico. Más bien tiene que ver con las ideas culturales de los roles femeninos, el poder, el tiempo, y el acceso a los recursos. Como la historiadora de arte feminista, Linda Nochlin, escribió en la última palabra definitiva sobre el tema, “¿Por qué no existió ninguna artista mujer que haya sido increíble?” las cosas como son y como han sido, en el arte como en otras 100 áreas, están ridiculizando, oprimiendo y desalentando a todos aquellos, mujeres entre ellos, que no tuvieron la “fortuna” de nacer blancos, preferentemente en una clase media-alta, y sobre todo, que no nacieron hombres. La culpa no está en nuestros astros, en nuestras hormonas, en nuestros ciclos menstruales ni en nuestros espacios internos vacíos, sino que la culpa está en nuestras instituciones y en nuestra educación, educación entendida para incluir todo lo que nos ocurre desde el momento en el que entramos a este mundo de signos, símbolos y señales significativos.  

La escasez de mujeres artistas que hayan alcanzado el “gran momento”, en ventas, en reputación, en atención académica o en reconocimiento general, no es por incapacidad innata o por divergencia del talento (o como el artista moderno alemán, Georg Baselitz, lo diría, la idea de que “las mujeres no pintan muy bien”.) Ha sido un tema estructural y progresivo. Dar dinero a causa del arte creado por mujeres brinda legitimidad y crea la base para que las estructuras cambien.

Aleja el sexismo del mundo artístico

Ha existido algún retroceso contra la última tendencia del mundo del arte internacional para crear espacios de exposición con enfoques femeninos, exposiciones de galerías y exposiciones individuales, pero, en lugar de crear un enfoque innecesario de género, los autores sostienen que en realidad son "correctivos curatoriales," como la jefa del Centro Sackler de Arte Feminista lo dijo al New York Times, Barbara Kruger, una de las más destacadas artistas femeninas modernas, hizo referencia al tema como “ponerse al día después de siglos de marginación e invisibilidad de la mujer”. Y esto refleja algo grande sobre el mundo del arte en general: no es solamente el hecho de que, históricamente, las mujeres no fueron permitidas a hacer arte, sino el hecho de que las personas encargadas de la promoción, la exhibición y la venta de ese arte no suelen estar interesados en las producciones que las mujeres hacen.

Este no es un problema pequeño. El Museo Nacional de la Mujer en las Artes cuenta con algunas estadísticas radicales que son en realidad bastante decepcionantes: A pesar de que las mujeres ganan el 50 por ciento de todos los MFAs (Master of Fine Arts) en Estados Unidos, solo el 25 por ciento de la galería se muestra en Nueva York, uno de los semilleros del mundo del arte, enfocarse en artistas mujeres, y las mujeres solo tienen el 24 por ciento de las posiciones de prominentes directores de arte.

Como Ben Davis lo teoriza en ArtNet, el mundo del arte, aunque parece superficial y extremadamente liberal, en realidad está dictado por intereses que son mayoritariamente masculinos. “La industria del arte comercial trata de servir los apetitos de los ricos. Dada la completa desigualdad de distribución de riquezas en la sociedad, esta realidad, en última instancia, significa que se trataba de servir los apetitos de los hombres… cuando se examinó cómo los artistas lograban la representación de galerías, es a través de redes personales relativamente invisibles… “un club de chicos”. Davis también señalaba que las expectativas culturales de las mujeres significan que las artistas femeninas suelen promocionarse a sí mismas de una forma menos agresiva, y esto resulta en una menor representación y una menor exposición global. Estos desequilibrios crean un auténtico problema: precios más bajos para las artistas mujeres, incluso las superiores, menor reconocimiento, menor probabilidad de “entrar al cañón” o ganar prestigiosos premios, y todos los demás marcadores que determinan éxito en el mundo del arte. La grandeza no solamente está en el trabajo, ya está hecha.

Se legitima la perspectiva femenina

El descartamiento habitual de la “perspectiva femenina” como algo innatamente doméstico, de pequeña escala, y personal en vez de político ha sido persistente por siglos. El arte real a partir de la mujer sufre de la condición debilitante de ser creado por una mujer, y por lo tanto, suele ser visto no solamente como “menos bueno” sino también como menos digno de recibir atención seria. Este problema se expande por el mundo del arte, en diferentes géneros y medios de comunicación; ahora todos estamos familiarizados con el aguijón del mundo editorial que presentó el mismo manuscrito bajo nombres femeninos y masculinos, y recibió una respuesta mucho más interesada en el masculino.

Es importante saber cómo las mujeres ven el mundo. Siempre ha importado, desde los tiempos en que nuestras percepciones se limitaban a la fuerza de la esfera de la familia y la vida doméstica, hasta esta época moderna en la cual nuestras posibilidades se expandieron significativamente. Las mujeres no han pasado a ser dignas de ser escuchadas porque hayamos establecido cierto control sobre nuestras existencias; simplemente hemos pasado a ser más capaces de aprovechar el megáfono. (Cualquiera que piense que las mujeres circunscritas en la alta sociedad no pueden crear maravilloso arte, necesitan sentarse y leer un poco de Emily Dickinson). Si hay algo que nos da ese pasado enclaustramiento es la necesidad de patrocinar el arte femenino con mayor urgencia. Ve a ver un show de punk femenino, compra la nueva novela ganadora de poetistas femeninas, atrapa una impresión, un lienzo, una pieza de escultura que haya sido producida por el ingenio femenino.

¿No sabes por dónde empezar? Echa un vistazo al Woman Made Gallery,  un museo orientado en la mujer. ¡Recuerda que siempre hay maneras! Así que no hay excusas.

Escrito por J.R. Thorpe
Traducido por BoliviaMag
Imágenes: Library Of Congress, Groume, Alfred Stieglitz, Artemisia Gentileschi/Wikimedia Commons